Mostrando entradas con la etiqueta la hora del martillo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta la hora del martillo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 31 de julio de 2013

Para hablar de la Hora del Martillo: ¡Whisky para Leopoldo Lugones tambien!

En aqueste panteón
yace Leopoldo Lugones,
Quien, leyendo La Nación
murió entre las convulsiones
De una auto-intoxicación.(epigrama para la tumba del poeta aparecida el 24 de enero de 1925, en la revista Martin Fierro: en la habitación nro 19 (EVA para la cabala) en el Tropezón  tomo whisky, le agrego cianuro y ocurrió que aquel caluroso viernes a Emilia Cadelago le estallo el cristal del espejo en el que se miraba...-¿Y si un día te llamara con un grito incontenible?...- le había escrito a su amante esa que su hijo el inventor de la picana eléctrica le prohibía ver so pena de enviarlo a un manicomio...y ese dia el grito rompio el silencio de la siesta haciendo añicos los vidrios de su espejo.)

Para hablar de la Hora del Martillo: primero hay que hablar de la Hora de la espada y de la Hoz...o sea de la Hora de la Muerte.
Leopoldo Lugones primero se dirije a las damas...
Señoras, Excelentísimo Señor Presidente de la República, Señores:
Tras el huracán de bronce en que acaban de prorrumpir los clarines de la
epopeya, precedidos todavía por la noble trompa de plata con que anticipó
la aclamación el más alto espíritu de Colombia, el Poeta ha dispuesto,
dueño y señor de su noche de gloria, que yo cierre, por decirlo así, la
marcha, batiendo en el viejo tambor de Maipo, a sincero golpe de corazón,
mi ronca retreta. Válgame eso por disculpa en la inmensa desventaja de
semejante comisión, ya que siempre hay algo de marchito en el laurel de la
retirada. Dejadme deciros solamente, señores, que trataré de poner mi
tambor al ritmo viril de vuestro entusiasmo; y vosotras, señoras, puesto
que estáis aquí para mi consuelo, en la nunca desmentida caridad de
vuestros ojos hermosos, permitidme que como quien le pasa una cinta
argentina por adorno distintivo, solicite, en amable símbolo blanco y azul, el
amparo de la gracia y la belleza.
Ilustre Capitán del Verbo y Señor del Ritmo: Habéis dado de prólogo al
Magno Canto lo único que sin duda correspondía: la voz de la tierra en el
estruendo del volcán; la voz del aire en el viento de la selva; la rumorosa
voz del agua en el borbollón de la catarata. Así os haré a mi vez el
comentario que habéis querido. Os diré el Ayacucho que vemos desde allá,
en el fuego que enciende sobre las cumbres cuya palabra habéis sacado a
martillazo de oro y hierro, el sol de los Andes; y como tengo por el mejor
fruto de una áspera vida el horror de las palabras vanas, procuraré dilucidar
el beneficio posible que comporta para los hombres de hoy esa lección de la
espada.
Tal cual en tiempo del Inca, cuando por justo homenaje al Hijo del Sol
traíanle lo mejor de cada elemento natural las ofrendas de los países, la
República Argentina ha enviado al glorioso Perú de Ayacucho todo cuando
abarca el señorío de su progreso y de su fuerza. Y fue, primero, la
inolvidable emoción de aquel día, cuando vimos aparecer sobre la perla
matinal del cielo limeño al fuerte mozo que llegaba, trayéndose de pasada
un jirón de cielo argentino prendido a las alas revibrantes de su avión. Y fue
el cañón argentino del acorazado que entraba, al saludo de los tiros
profundos en que parece venir batiendo el corazón de la patria: lento,
sombrío, formidable, rayado el casco por la mordedura verde del mar, pero
tremolando el saludo del Plata inmenso en la sonreída ondulación del
gallardete. Y fueron los militares que llegaban, luciendo el uniforme de los
granaderos de San Martín, y encabezados –permiso mi general- por la más
competente, limpia y joven espada del comando argentino, por supuesto
que sin mengua de ninguna, para traer en homenaje la montaña de los
cóndores y la pampa de los jinetes.
Y es la inteligencia argentina que va llegando en la persona de sus más
eminentes cultores, y que me inviste por encargo de anticipo, que no por
mérito, con la representación de la Academia Nacional de Ciencias de
Córdoba, la Universidad de La Plata, el Círculo Argentino de Inventores, el
Círculo de la Prensa, el Conservatorio Nacional de Música, la Asociación de
Amigos del Arte, y el Consejo Nacional de Educación que adelanta, así, al
Perú el saludo de cuarenta mil maestros.
Y por último, que es mi derecho y el más precioso, porque constituye mi
único bien personal, aquel jilguero argentino que en el corazón me canta la
canción eternamente joven del entusiasmo y del amor. Por él me tengo yo
sabida como si hubiese estado allá la belleza heroica de Ayacucho. El
embajador argentino general Justo, ministro de Guerra.
Al son de cuarenta dianas despierta el campo insurgente bajo la claridad de
oro y la viva frescura de una mañana de combate. Deslumbra en el campo
realista el lujo multicolor de los arreos de parada. En el patriota, el paño
azul obscuro uniforma con pobreza monacal la austeridad de la república.
Apenas pueden, allá, lucir al sol tal cual par de charreteras; y con su
mancha escarlata, provocante el peligro, la esclavina impar de Laurencio
Silva, el tremendo lancero negro de Colombia. Mas he aquí que
restableciendo por noble inclinación las costumbres de la guerra
caballeresca, los oficiales de ambos ejércitos desatan sus espadas y vienen
al terreno intermedio para conversar y despedirse antes de dar la batalla.
Con que, amigos de otro tiempo y hermanos carnales, que también los hay,
abrázanse allá a la vista de los ejércitos, sin disimular sus lágrimas de
ternura. Y baja de la montaña Monet, el español arrogante y lujoso, peinada
como a tornasol la barba castaña, para prevenir a Córdova el insurrecto que
va a empezar el combate. Aquel choque foral es un modelo de hidalguía y
de bravura. Concertado como un torneo, dirigida la victoria con precisión
estética por el joven mariscal, elegante y fino a su vez como un estoque,
nada hubo más sangriento en toda la guerra: como que, en dos horas, cayó
la cuarta parte de los combatientes. Mientras la división de Córdova
acomete al son sentimental del bambuco, el batallón Caracas, esperando su
turno, que será terrible, juega bajo las balas los dados de la muerte.
Desprovistos de artillería los patriotas y perdida pronto la realista cuyos
cañones del centro domina al salto, como a verdaderos potros de bronce, el
sargento Pontón, la batalla no es más que una cuádruple carga de sable,
lanza y bayoneta. Carga de Córdova, el de la célebre voz de mando, que,
alta la espada, lánzase a cabeza descubierta, encrespándosele en oro la
prosapia de Aquiles al encenderle el sol su pelo bermejo. Carga de
Laurencio Silva que harta su lanza en el estrago de ocho escuadrones
realistas.
Carga de Lara que cierra el cerco de muerte, plantando en el corazón del ejército
enemigo el hierro de sus moharras. Cuando he aquí que la última carga va a decidir
la victoria. Son los Húsares Peruanos de Junín, al mando del coronel argentino Suárez.
Y entre ellos, a las órdenes de Bruix, los ochenta últimos Granaderos a Caballo.
De los cuatro mil hombres que pasaron los Andes con San Martín, sólo esos quedan.
Pintan ya en canas los más: sus sables hállanse reducidos por mitad al rigor de la
amoladura que saca filo hasta la guarda Y en ese instante, desde la reserva
que así les da la corona del postrer episodio, meten espuela y se vienen.
Véanlos cruzar el campo, ganando la punta de su propio torbellino.
Ya llegaron, ya están encima. Una rayada, un relámpago, un grito: ¡Viva la
Patria!...-y al tajo, volcada en rosas de gloria la última sangre de los
soldados del rey. Esas lágrimas de Ayacucho van a justificar el recuerdo de
otras que me atrevo a mencionar, animado por la cordialidad de vuestra
acogida. Y fue que una noche de mis años, allá en mi sierra natal, el
adolescente que palidecía sobre el libro donde se narraba el crucero de
Grau, veía engrandecérsele el alma con las hazañas del pequeño monitor,
embellecidas todavía por la bruma de la desgracia. Y sintiendo venírsele a la
garganta un llanto en cuya salumbre parecía rezumar la amargura del mar
lejano, derramaba en el seno de las montañas argentinas, sólo ante la
noche y las estrellas de la eternidad, lágrimas obscuras lloradas por el
Huáscar.Señores: Dejadme procurar que esta hora de emoción no sea inútil. Yo
quiero arriesgar también algo que cuesta mucho decir en estos tiempos de
paradoja libertaria y de fracasada, bien que audaz ideología.
Ha sonado otra vez, para bien del mundo, la hora de la espada. Así como
ésta hizo lo único enteramente logrado que tenemos hasta ahora, y es la
independencia, hará el orden necesario, implantará la jerarquía
indispensable que la democracia ha malogrado hasta hoy, fatalmente
derivada, porque ésa es su consecuencia natural, hacia la demagogia o el
socialismo. Pero sabemos demasiado lo que hicieron el colectivismo y la
paz, del Perú de los Incas y la China de los mandarines.
Pacifismo, colectivismo, democracia, son sinónimos de la misma vacante
que el destino ofrece al jefe predestinado, es decir al hombre que manda
por su derecho de mejor, con o sin la ley, porque ésta, como expresión de
potencia, confúndese con su voluntad. El pacifismo no es más que el culto
del miedo, o una añagaza de la conquista roja, que a su vez lo define como
un prejuicio burgués. La gloria y la dignidad son hijas gemelas del riesgo; y
en el propio descanso del verdadero varón yergue su oreja el león dormido.
La vida completa se define por cuatro verbos de acción: amar, combatir,
mandar, enseñar. Pero observad que los tres primeros son otras tantas
expresiones de conquista y de fuerza. La vida misma es un estado de fuerza.
Y desde 1914 debemos otra vez a la espada esta viril confrontación
con la realidad. En el conflicto de la autoridad con la ley, cada vez más
frecuente, porque es un desenlace, el hombre de espada tiene que estar
con aquélla. En esto consisten su deber y su sacrificio.
El sistema constitucional del siglo XIX está caduco. El ejército es la última
aristocracia, vale decir la última posibilidad de organización jerárquica que
nos resta entre la disolución demagógica. Sólo la virtud militar realiza en
este momento histórico la vida superior que es belleza, esperanza y fuerza.
Habría traicionado, si no lo dijera así, el mandato de las espadas de
Ayacucho. Puesto que este centenario, señores míos, celebra la guerra
libertadora; la fundación de la patria por el triunfo; la imposición de nuestra
voluntad por la fuerza de las armas; la muerte embellecida por aquel
arrebato ya divino, que bajo la propia angustia final siente abrirse el alma a
la gloria en la heroica desgarradura de un alarido de clarín. […]
.-¿Y si un día te llamara con un grito incontenible?...-le preguntaba a su amor Leopoldo Lugones, ese que tenia prohibido, ese que lo volvía loco. Increíblemente parece querer hablarnos a nosotros amigos de otros tiempos...Einstein decia que era quien mejor entendia su teoria de la relatividad...
La Na deja inconclusa la palabra... SION el cometa de los siete días ISON 
Veo a mi hermana la NA Nelly Acosta en esa palabra conque deja inconclusa la biografia de Roca(nueve capítulos  su texto terminaba con la silaba Na de Nacion,un texto de Mitre comunicando la partida de Roca rumbo a la Campaña: Roca es San Pedro y a la vez El Loco: sobre esta Piedra edificare mi Iglesia): ¡que muerte para un esgrimista! 

La hija de la NA y el Martillo: Construyamos...¡no seamos tan argentinos!
Dejemos atrás la Muerte.

miércoles, 24 de julio de 2013

Nelly, los ovnis, El Loco

Y el Loco o sea la carta 23 (tuya Capriles y de Maduro y Lopez tambien) se quedo mirando el cielo...
Max Higgins.
¡Extraño verdad?
Nelly la luz de Dios miraba el cielo de la alameda junto a una amiga, habían salido de un boliche bailable y ese año de 1978 vieron pasar unos  ovnis por la alameda(creo que la otra jovencita era Mirenchu Salas si mal no recuerdo)
Yo decidí ser adulto y manejar mi vida a los diecinueve casándome aun en contra de la voluntad de mi padre al que lleve casi a los tirones al registro civil.
Hacia unos poquísimos años había sacado mi dni e hice que fuera anterior( a pesar de ser menor en edad) que el de mi hermana Diana.
Me hicieron caso.
Muchas cosas no se, de la vida de mi hermanita menor...
Era la primera en llegar y la ultima en irse de su lugar de trabajo: la Fiscalia de Estado de Catamarca, colaboraba con Caritas, me dijeron.
Te extraño hermanita.
Pero yo se cuantas vidas dependen de un arbol....(porque las vi desaparecer cuando talaron el eucaliptos de mi Avenida) tantas como los ojitos de los pajaros que le llevo a su padre preso una niñita en Uruguay escondidos en las hojitas que dibujo...(entregaron los cuerpos a los familiares ¡verdad? Kichner Nestor, de los que atacaron en democracia (para copar el polvorin del Regimiento 17 de Artilleria Aerotransportada ¡verdad whysky para todos ¡no? los Tupamaros en Catamarca. para que Fidel disfrute jugando al golf)
el tupamaro chavo

Así yo vi caer esas hojas llorando también.
Tal vez no pueda continuar... y voy a publicarlo incompleto a esto ahora...

Manda Amor en su fatiga
que se sienta y no se diga
Pero a mi mas me complace...
Que se diga y no se sienta...

Eran unos versos (preferidos de Caparros y también míos de Luis de Gongora)
Las tres Isabeles: la primera en 1959, la segunda 1969, la tercera 2010 Isabel: ¡lo Juro por Dios!
¿El enemigo de Juan Domingo Peron?
¡la triple A?
¡Que lindo le cagaron la vida a mi viejo Martin!
El hombre que decia que en la Argentina por Asamblea del año 1813 se habian abolido los titulos de nobleza. PERO SEGUÍA SIENDO REY EN LAS SOMBRAS.

Maduro: las molotov son cosa de revolucionarios de izquierda (mirale los ojitos a teletubi que no te engañen como lo engañaban a Videla metiendole bomba adonde iba para que hiciera lo que hizo...lo tuyo y lo de Henrique es construir un mundo mejor: despues te cuento lo de la hora de la espada...lo tuyo es el martillo hermanito.
Si los muchachos son como tu dices fascistas entonces lo que hubieran intentado es darte un litro de aceite de ricino o sea hacerte una purguita...(ese era el modo en como les aclaraban sus ideas a los contrarios) pero ya vez...Molotov es Molotov.
Y no se dejen tirar muertos unos a otros (si Pinochet cuenta con diez mil) tu te entrevistaste con Putin (que segun la KGB si no recuerdo mal cuenta con 13.000.000 de personas muertas en el regimen comunista) leer lo del archipiélago de Gulag.

lunes, 22 de julio de 2013

El que este libre de Piedra que lance la primera culpa...!

Vos no te podes enamorar de el...
¿Y por que no?
-Porque es gay.
Bien esta es una entrada rápida porque no me deja estar en la pc...
A ver si funciona este link
Sueños, yo hace algun tiempo, mi weimaraner
La primera de Orwell: ´´El que domina el presente domina el pasado y el que domina el pasado domina el futuro´´. Es una variación de la vieja frase que dice que la historia la escriben los vencedores. Y las ovejitas la repiten con balidos. La segunda frase es de Voltaire: ´´Si quieres saber quién te domina, simplemente observa a quien no puedes criticar...
Dios mio ahi esta el gritandome de nuevo:
_¡Gordaaaaaaaa!!!!-que asi me llamaban a mi de chiquitita: ¡la gorda! 
Isaac Asimov y los Controles de los Sistemas de NK (apenitas llego)

Me hizo recordar a chico Novarro que cantaba en la orquesta del cuñado de mi suegro el maestro Festini la canción siguiente:
EL ORANGUTAN
-cumbia-
(Chico Novarro)

El orangután y la orangutana,
el orangután y la orangutana.
Estaba el orangután
meciéndose en una rama,
estaba el orangután
meciéndose en una rama
y pasó la orangutana,
comiéndose una banana.
El orangután y la orangutana,
el orangután y la orangutana.
De pronto el orangután
le dijo a la orangutana,
de pronto el orangután
le dijo a la orangutana,
termina ya tu banana,
te invito a pasear en liana.
El orangután y la orangutana,
el orangután y la orangutana.
Se fueron a bacilar
al bar de la mona Juana,
se fueron a bacilar
al bar de la mona Juana
y entre cocos y jaranas
volvieron por la mañana…
 El orangután y la orangutana,
el orangután y la orangutana.
Cayose el orangután
rendido sobre la liana,
cayose el orangután
rendido sobre la liana
y la pobre orangutana
los pies en la palangana.


Venezuela somos todos... la hora del Martillo.
Es la hora de construir.
Que bonito tengo mucho que escribir sobre esto Maduro.
Pero estoy engripada...dame tiempo que el no me deja.
-Vos haces contrainteligencia dice.
-Yo en cambio pienso: Construyan... no sean tan Argentinos(ignorantes) como Unamuno.